17 marzo 2009

Sobre células y niños.




Prestemos atención por un momento a la imagen superior. Hagamos una prueba: llamemos a alguien que tengamos cerca y preguntémosle qué es lo que ve y cuando nos diga que sólo ve un conjunto de células, digámosle con aire circunspecto: es un bebé y además tiene menos derechos que un lince.





Ahora prestemos atención a esta nueva imagen: Llamemos de nuevo a alguien y preguntémosle qué ve. Cuando nos diga que un bebé nosotros diremos con aire circunspecto: te equivocas, es un conjunto de células.

¿Cómo salir de esta paradoja? Llamando a cada cosa por su nombre. Lo demás es manipulación (y posiblemente pecado).

16 marzo 2009

Cerebro y magia en Madrid.


Durante la Semana del Cerebro, que se celebra todos los años durante el mes de marzo tienen lugar una serie de interesantes conferencias, cursos y visitas guiadas en diferentes instituciones y centros de todo el mundo. Esta semana se celebra la Semana del Cerebro de este año y en Madrid contaremos con un acto que desde aquí queremos recomendar para todos aquellos que estéis en Madrid durantes esos días y que lleva por título Cerebro, ilusionismo y consciencia, y que contará con la participación del Dr.Salvador Soto-Faraco de la Universidad Pomepu Fabra y con Ramón Riobóo, profesor de la escuela de magia “Ana Tamariz”. El coloquio tendrá lugar en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (si pincháis en el cartel podréis ver todas las señas completas). El evento es mañana día 17 a las 18 horas y la asistencia es libre.
En el blog ya hablamos en su día aquí y aquí sobre las posibilidades que ofrecen los trucos de magia para estudiar el cerebro, especialmente los mecanismos relacionados con la atención y la conciencia. Os dejo un enlace a una columna escrita por el organizador del evento, el profesor del departamento de Fisiología, el Dr.Gregorio Segovia que, esperamos, os despierte el gusanillo y os anime a asistir al evento.

13 marzo 2009

un poco de humor...

Es viernes, y que mejor manera de entrar en el fin de semana que con una carcajada...de la mano de viñetas del gran Forges y otras viñetas aparecidas en el diario Público y Gaceta Complutense.



06 marzo 2009

Para reflexionar un poco sobre la religión

Recientemente apareció en la prensa un artículo de Sampedro titulado Dios habita en el cerebro, Hallazgos neurocientíficos explican por qué el hombre se refugia en las religiones (accesible aquí), muchos de vosotros seguro que ya lo conocéis. No obstante, me pareció interesante enlazarlo aquí porque, además de ser interesante por si mismo, también guarda una especial relación con un video disponible en youtube del insigne Dawkins, que no quería dejar de presentaros. Desde luego, no se puede ser más claro en menos de dos minutos (ver video, aquí).

02 marzo 2009

La Royal Society "libera" (transitoriamente) sus publicaciones

A quien le pueda interesar tener acceso a ciertos artículos:

Royal Society content has moved to HighWire - and, to celebrate, all articles are now FREE for six weeks
Royal Society Publishing is pleased to announce that, as from 18 February 2009, our online journal content will be hosted on the new HighWire H2O platform, where all articles - from 1665 to present - will be completely FREE to access until 31 March 2009.
Find out more about the HighWire H2O platform and take advantage of FREE access to more than 60,000 articles by visiting our new site.
And if you enjoy the six-week free access period, please consider signing up for regular Table Of Contents alerts to the Royal Society journal(s) of your choice.

26 febrero 2009

Entre fogones

Aunque rozamos ya el final de las nevadas y los tiempos de intenso frío, aún estamos a tiempo de comernos un majar propio de nuestras tierras, unos buenos judiones de la Granja o unas maravillosas fabes asturianas (cada cual que elija el caldo con que regarlas, pero un buen Ribera del Duero o una sidrita creo que son buenas opciones para cada uno de ellos). Sí, ya sé que esta manera de empezar un post no es la más ortodoxa, y menos aún, cuando se trata de unas comidas que acarrean un serio peligro olfativo posterior para nuestra compañía. Pero ¿quien puede resistirse a estos manjares?

No es de extrañar que a estas alturas, queridos lectores, penséis que estamos rozando la locura, al tratar temas gastronómicos en nuestro portal. La razón es bastante sencilla. Existe una conexión entre las judías y la malaria, y por descartar posibles opciones que os vengan a la cabeza, no es por eso del origen del término “malaria” como “mal aire”.

En la actualidad, existe un patrón de distribución curioso de una enfermedad conocida como la anemia falciforme. Esta enfermedad de origen genético, por simplificar diremos que, produce una anormalidad de los eritrocitos (glóbulos rojos) en las personas que lo sufren, lo que desencadena una deficiencia en su respiración. Pero, como otras muchas cosas no todo es malo, ya que esta enfermedad hace que los individuos que la sufren disminuyan su probabilidad de ser infectados por malaria. Ante este evaluación de costes/beneficios, no es de extrañar que donde existe malaria, existe una mayor abundancia de personas con esta enfermedad. La razón simplemente es que la malaria, una de las primeras causas de muerte en aquellas zonas donde es endémica, encuentra mayores facilidades para infectar aquellos individuos sin anemia falciforme. Y el resultado final, es un marcado solapamiento entre la ocurrencia de esta enfermedad y las zonas endémicas (o endémicas hasta épocas recientes) de malaria.
Pero volviendo al tema de nuestros orígenes de esta entrada, existen personas que no sólo sufren de los “costes” frecuentes de la ingestión de las habas, sino que tienen un problema añadido, padecen de favismo. Aunque pudiera resultar algo extraño no lo es, ya que existen cerca de 400 millones de personas que sufren esta enfermedad. El favismo es una deficiencia enzimática heredada de la síntesis de G6PD (Glucosa-6-fosfato deshidrogenasa). Esta enzima es una herramienta de defensa de los glóbulos rojos frente a los radicales libres, curiosamente unos “elementos” que se liberan en gran medida con el consumo de las habas. De este modo, los eritrocitos de aquellas personas con favismo, sufren por un consumo excesivo de habas. No obstante, lo curioso del tema va más allá y es que la deficiencia de la enzima G6PD supone un cierto impedimento para los parásitos de la malaria para infectar los glóbulos rojos. Esto hace que, como en el caso de la anemia falciforme, el favismo, presente una mayor frecuencia en aquellas áreas endémicas de malaria. Pero lo curioso del tema va más allá, y es que las habas, al liberar esos radicales libres en el torrente circulatorio de aquellos que las consumen, hacen que los eritrocitos de aquellas personas que no presentan favismo, sean un lugar menos propicio para ser infectados por malaria, suponiendo, a la postre, una cierta ventaja frente a la infección por este parásito mortal.

Así que ya lo saben, ante situaciones de riesgo, aparte de la profilaxis, siempre viene bien tomarse unas buenas judias y al terminar, un gin-tonic, por aquello de que la tónica tiene quinina…

Para saber más es muy recomendable la lectura de: Moalem y Prince. 2007. La ley del más débil. Ed. Ariel.

16 febrero 2009

Niklaus Odelius.

Reproducimos a continuación para solaz del lector (y esperando colgar algún apunte de propia cosecha en breve) el relato Nikaus Odelius, del escritor argentino J.Rodolfo Wilcock, que era amiguete de Borges y Bioy Casares (en el estilo se nota). No creemos necesario (aunque lo hacemos) aclarar que se trata de un texto irónico. Desde aquí recomendamos enérgicamente la obra de la que está extraído este relato titulada La sinagoga de los iconoclastas. Deseamos que os guste:
Durante cierto tiempo, hacia 1890, los enemigos del darwinismo, que entonces amenazaba con arrastrar a Europa a una nueva herejía, tan atractiva que atraía incluso a las Iglesias militantes, se sintieron tentados de apuntarse a las teorías de Odelius, profesor de zoología de Bergen y corresponsal del Real Instituto de las Ciencias de Könisberg; la tentación fue tan efímera como la teoría.
Como otros muchos estudiosos de su siglo, Odelius había llegado a la conclusión de que el relato de la creación del mundo que nos había dejado Moisés debía ser totalmente revisado. No ya porque la historia del Génesis no hubiera sido inspirada por el propio Dios, sino porque la expresión escrita de dicha inspiración había sido confiada a la lengua hebraica. Ahora bien, es característico de dicha escritura el hecho de aparecer invertida, o en cualquier caso en la dirección que el mundo unánimemente considera invertida, o sea de derecha a izquierda. Era una manera como otra, entre las muchas imaginadas por Dios, aquel eterno burlón, de dar a entender a los lectores que también los hechos descritos estaban invertidos. Generaciones de hombres se habían preguntado cómo era posible que Dios hubiese separado en un día la luz de las tinieblas, y algunos días después creado el sol y las estrellas, que constituyen la única fuente conocida de luz; la respuesta de Niklaus Odelius era simplemente que el sol había sido creado antes que la luz, y el hombre antes que los animales. Eso implicaba curiosas consecuencias.
Como todos los naturalistas de su tiempo, Odelius era evolucionista; fue el único entre sus contemporáneos, en cambio, que seguía sosteniendo, como muchos habían sostenido en los siglos XVII y XVIII, que esta evolución suponía una decadencia; no sólo de un estado de perfección original, cerciorable en mayor o menor medida en las diferentes especies tanto desaparecidas como existentes, sino decadencia también a lo largo de la escala biológica, de especie a especie, de la más antigua y suprema invención de Dios, que es el hombre, hasta los más modernos protozoos. El hombre aquejado por el pecado original se había convertido en mono (no todos, sin embargo, porque quedaban todavía algunos en el estado originario, para testimoniar la Gloria del Creador), el mono en veso, el veso en ballena y así sucesivamente: los lagartos en peces, los peces en calamares, las hidras en amebas; desde sus orígenes el mundo había tomado el camino de un franco descenso.
Niklaus Odelius, zoólogo, supuso que algo parecido debía haber ocurrido con las plantas; pero dejó a los botánicos ese aspecto del problema. Reconocía que la escritura de la creación era en ocasiones decididamente bustrofédica, es decir, que determinadas cosas habían ocurrido después, y otras antes, con respecto a como habían sido narradas, o bien testimoniadas por la historia fósil; en cualquier caso, los detalles no le incumbían, lo que le interesaba sobre todo era la gran síntesis, la idea conductora, la genial intuición que no sólo hacía morder el polvo a toda una ralea petulante de darwinistas, sino que arrojaba una luz insólita sobre los milenios alterados de lo creado, este degenerar de Adán en babuino, en perro, en elefante, en ptedoráctilo, en serpiente. Eva, en cambio, había degenerado, sugería Odelius, en animalitos amables y femeninos, suaves castores, suntuosos pájaros, preciosas tortugas. La idea de que la tortuga sea un animal precioso, comparable por tanto a la mujer, puede parecer arbitraria actualmente, pero estaba muy difundida a fines del siglo pasado, cuando era usada (la tortuga) para fabricar peines, anteojos y tabaqueras.Un estudioso capaz de afirmar que los camellos descienden de los árabes, tal vez hubiese podido mantenerse a flote en la Edad Media; pero hace ochenta años, como científico, su fama estaba condenada a una rápida extinción. La ciencia oficial es una fortaleza, en cuyos túneles en ocasiones, tal vez siempre, reina una lucha encendida, pero sus puertas no se abren al primero que llama a ellas. Del Génesis al microbio (1887), la obra en la que Odelius expresa más articuladamente su teoría de la progresiva estultificación de las especies, habría podido ser acogida con curiosidad, con escepticismo, con repugnancia, con hilaridad; en cambio no fue acogida en absoluto. Nadie se tomó el trabajo de refutarla, lo que es la máxima señal del desprecio científico. No por ello el autor se quitó la vida; en la soledad de la obstinación, vivió el suficiente tiempo como para que le fuera permitido contemplar la llegada de los nazis a Bergen, como confirmación a su jamás repudiada teoría.